Las fotografías muertas en un álbum de neuronas
Ahogadas en el fuego de un pasado en llamas,
Rompiendo los espejos
De una ciudad que llora y sangra.
Un retrato reflejado en plata,
Un rectángulo de química y física de barra
Que se hace un hueco por donde brotar
De mirada en mirada,
De beso en beso,
De cama en cama.
Al otro lado observa la carne,
Un saco de hueso y miseria
Que con cuatro palabras
Es capaz de un cielo y un infierno.
Arrástrate a la tentación de la media luz
Mientras mi voz te ata a la cama.
Una lengua viperina dispuesta
A envenenar el oído más fino
La boca más salada
Y la entrepierna más perversa.
A mi alma déjala tranquila
Que está durmiendo en el espejo,
Ese que reflejó un día la luz
Y ahora está negro de humedad,
De noches, de cicatrices y palabras bonitas.

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