Filtros de madrugada,
el techo blanco me devora
me observa entre cruatro muros
mientras abrazo a mi sombra.
Compañera de fatigas
más por pena que por gloria,
le desvelo entre susurros
nuestros secretos de alcoba.
Ella escucha, interesada,
incuso a veces se incomoda,
al mencionar tu mirada
ancla férrea en mi memoria.
Le hablo de tí,
asiente la almohada,
y los demonios de mi cama exploran
una habitación vacía,
una habitación que llora.
"Enamorado de su arte"
-me replica mi sombra-
"es como muere el artista"
"En sus brazos muere cáncer,
En sus brazos, cada hora"
-le respondí, sin prisa-.
"Pues son mis letras sus miradas,
y su cuerpo es mi escultura,
sus dibujos son mi alma,
y mi guitarra por ella aúlla,
herejía es nuestra danza,
nuestro mundo arquitectura,
y sueño de cine fue un "mírame".
Ahora, dime:
teniendo las siete artes,
qué artista quiere una musa?"

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