Te quiero con avaricia,
porque quiero ser el dueño de tus sonrisas.
Te quiero con gula,
porque no hay mayor placer que devorarte con los ojos.
Te quiero con pereza,
por cada mañana que no me muevo para no despertarte.
Te quiero con envidia,
por tu saliva, que pasa más tiempo que yo en contacto con tu boca.
Te quiero con soberbia,
por creerme cielo, y tú creerte Luna.
Te quiero con ira,
porque quiero destripar a los kilómetros que me alejan de tu cuello.
Te quiero con lujuria…
y que me lleve el Demonio si no me sobran los motivos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario