Aire...
Entumecido y viciado
por el humo de los recuerdos.
Pesado y asfixiante,
apaga el más ardiente de los fuegos.
Tierra...
Desde el cielo, inmensa,
infinita y atestada de males.
Desde su rostro, austera,
partículas de polvo que se lleva el aire.
Agua...
La vida. En mi alma
torrente de sombra en ventana abierta.
Llueve en mi almohada
y devuelve el vuelo del fénix a tierra.
Fuego...
Quemadura de hierro
que en mi mente, su nombre guarda.
Y una vez más, como siempre
se ahogarán sus cenizas en la xana del agua.

Vinito del bueno
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