El amor está muerto, viva el superego.
Ni cambiaré mi forma de ser,
ni saltaré al vacío, no.
Ni te diré más "tequieros"
ni pienso mirarte por las noches
ni llevarte el desayuno a la cama,
tampoco te echaré de menos en mis sueños
y mis ojos no verán ni una puta lágrima.
Mi cama es más grande vacía que contigo,
y la ducha más caliente, mi movil tiene saldo,
en mi cartera hay algo más de dinero,
mis juergas son más largas,
y "sexo en nueva york" ha desaparecido de mi portatil.
Ahora hay cuatro sitios en mi coche,
en mi diccionario no hay "caris", ni "vidas",
y hablando de vida,
mi vida social bastante más activa,
si ronco nadie me despierta a medianoche,
ya no hay pelos largos en mi almohada,
nadie me abraza y me asa de calor por las noches,
nadie me mata de frío por quitarme las sábanas,
en mi baño hay un cepillo y una cuchilla,
nada de maquillaje, cremas y cinco toallas,
la tele lleva apagada más de tres semanas,
miro a las mujeres que me da la gana.
Quedar con los colegas sí es una excusa para salir,
y la regla no es excusa para quedarse en casa.
Hasta la polla del amor, guardáoslo todo.
No sabéis lo que os perdéis con una vida solitaria.
Amo al desamor, y el desamor me ama.

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